19 de maig 2016

ÁLEX COOPER: "EL TEMPS HA TRACTAT BÉ LA MEMÒRIA DE LOS FLECHAZOS"


En aquesta web no ens costa d’exagerar, exagerem l’hòstia de fet. Però això que diré és real: fa un mes que estic nerviossísim pel concert que hi ha aquest dissabte a l’Stash Rock & Roll Club de l’Apolo. Veure a l’Àlex Cooper fent concerts a Barcelona és relativament habitual, però fer-ho amb part del repertori de Los Flechazos no. Els putos Fleachazos. Aquest grup, separat fa 20 anys, van fer algunes de les millor cançons pop que s’han composat mai a l’Estat, els mestres de la melodia a tota velocitat, el ball eufòric i la tornada màgica. Més fans del pop seixantes i el Northern que del mod revival, els Flechazos van deixar-ho amb una llista de hits que no t’acabes. Després l’Álex Cooper va dedicar-se a altres coses, organitzar el Purple Weekend, fundar Ediciones Chelsea (on han publicat Isa Aries, Felipe Fresón o Fernando Sex Museum entre d’altres), i seguir la seva carrera com a Cooper, abraçant l’indie i el power-pop –escola Teenage Fanclub, Posies, Velvet Crush–. Aquest dissabte l’Álex defensarà el que ha donat per 30 anys de carrera a l’Apolo i en parlem amb ell pocs dies abans. Pels que mai vam poder veure Flechazos en directe és un esdeveniment històric. Nervis dels de debò.

Estrenaste el nuevo espectáculo dejando pequeña La Riviera de Madrid. Más allá de ese rotundo sold-out ¿Cómo fue ese concierto?
Fue visto y no visto, a toda velocidad, tocando casi sin respirar… Empezamos muy fuerte y alguno pensaba: “¿Qué van a dejar para el bis?” y lo que pasaba es que nos estábamos vaciando, como si no hubiera mañana… Fue genial, el público lo hizo genial porque pocas veces en treinta años había sentido yo esa compenetración con la gente. Era su fiesta.

¿Esperas una respuesta como esa aquí en Barcelona? La última vez que te vi tocar aquí fue en el Primera Persona de hace tres años ¿Cuál es tu vinculación con nuestra ciudad?
No lo sé, seguramente sí. Será muy especial, seguro. Y el Apolo ayuda a que todo tenga otro tono, más solemne, más de celebración. Son infinitas las veces que he tocado en Barcelona, he perdido la cuenta. Barcelona es la ciudad a la que acudí de pequeño, con diecisiete años, a convertirme en un mod de verdad, paseando por la zona del Zeleste antiguo, conociendo a Los Negativos, bailando hasta la salida del sol, viajando a Lloret, durmiendo en la playa, buscando discos y besos de chicas por el Raval, acumulando experiencias y recuerdos para pasar el invierno en casa… Las bandas de Barcelona eran mis favoritas: Brighton 64, Kamenbert, Canguros, Sencillos, Trogloditas… Con mis grupos he tocado en Bikini, Savannah, KGB, Apolo, Razzmatazz… Siempre ha estado bien, pero esta vez será todavía mejor.

¿En el Apolo estarán Elena y Héctor de Flechazos?
No, no va a haber invitados sorpresa en este concierto.

¿Qué diferencias te plantea esta gira con las otras de Cooper, más allá del repertorio y de repasar tu trayectoria? ¿Te ha salido natural volver a ensayar los antiguos temas de Los Flechazos con esta nueva formación?
No, qué va, he tenido que hacer un esfuerzo grande para recuperar la energía de esas canciones, para dotarlas de algo más de “musicalidad” y a la vez respetar la velocidad y el embrujo de la inexperiencia de Los Flechazos, que es lo que las hacía mágicas. Aquí no se trata de tocar mejor, se trata de imitar a los que lo hicieron antes, es un ejercicio de nostalgia. Me he reunido con los músicos primero de uno en uno, en casa del teclista, con Mario y su guitarra en mi salón, he viajado a Madrid para tocar con Dani y revisar los bajos, y con el batería… Y ya los últimos ensayos, cuando todo el mundo tenía claro su papel, los hemos hecho juntos. Suena muy bien el grupo, es fiel.



¿Te es muy chocante cantar ahora, tantos años después, algunas letras tan enmarcadas en la juventud que hacíais en Flechazos?
Sí, no me identifico con muchas de ellas ya, pero sé que en el fondo no es lo más importante. Lo que cuenta es que los seguidores van a volver a escuchar esos hits, a toda pastilla, a todo trapo, y van a poder cantar, bailar y saltar. Algunos lloran y todo, es emocionante. Creo que sé lo que quieren y se lo doy, qué más da si soy, en realidad, un substituto de mí mismo. Yo estoy igual de flipado con esas canciones, son las de mi grupo favorito.

Creo que será un concierto súper ecléctico. Pasando del pop sixtie a los toques más northern o el power pop escuela Teenage Fanclub, que es la marca más definida con Cooper. ¿Es lo que hay que esperar de los conciertos de esta gira?
Es pop, en todas las variantes que he cultivado a lo largo de estos treinta años. Es curioso ver que aquellos que no están tan al tanto de mi etapa de Cooper disfrutan un montón con las canciones últimas también. Suponen un pequeño respiro, como pasar por boxes antes de volver a pista. Estos conciertos son una fiesta y una oportunidad para recuperar el tiempo perdido y brindar por la música rodeados de almas que sintonizan en el mismo canal. Se demuestra que, a pesar de los distintos estilos, hay una sensibilidad propia a la hora de hacer música. La mía, está ahí.

Me ha parecido genial que hayas incluido los temas de Flechazos en tu repertorio ya que yo soy uno de los que, por edad, no os pudo ver en su momento ¿Te has encontrado muchos más casos así?
Sí, mucha gente que ha conocido al grupo por los discos y algunas actuaciones que hemos ido colgando en internet. El tiempo ha tratado bien la memoria de la banda, por eso es tan importante no defraudar ahora, yo me lo tomo muy en serio, soy muy exigente con eso. No busco un resurgir, no generar derechos de autor, ni una nueva reivindicación. Busco que suenen, que se puedan disfrutar otra vez.

Algunos de los grandes tótems del modernismo de Barcelona han estado muy activos últimamente, los Brighton están sacando discos, los Canguros han tocado algunas veces… ¿Cómo ves este tipo de retornos? Tu caso no ha tenido nada que ver ni parece que haya demasiadas expectativas de volver a ver a Flechazos haciendo conciertos…
Yo creo que mi caso es distinto, pero estoy feliz de verles tan bien. Tengo una gran relación con Felipe, con los hermanos Gil, conozco bien a Carles, son gente maravillosa y su música ha sido inspiradora. La idea de volver a reunir a Los Flechazos siempre estuvo ahí pero es irrealizable, porque nadie puede pedirles a los que ya no están en este mundillo que interrumpan un año sus vidas, sus carreras, sus relaciones familiares, para embarcarse en una gira de reunión que no sabes a dónde puede llevar. Yo creo que esta fórmula de recuperación es la ideal, que "Suzette" está contenta y "la Chica de Mel" también.



¿Un mod adulto vive de la nostalgia?
¿Cómo voy a tener nostalgia de un tiempo que no viví? Los sesenta, ese santo grial que seguimos buscando, es un ideal que hace tiempo que no dirige mi vida. Yo soy poco nostálgico, pero ahora tocaba serlo, y si me he pasado 15 años con Cooper, tocando mis canciones sin recurrir al repertorio Flechazos, creo que ya lo he demostrado. Y ahora me toco todas las de Los Flechazos para que la gente sonría, que esa es mi profesión. Como el sello Inmediate, estoy Happy to Be Part of the Industry of Human Happiness.

Hace poco leía un artículo de uno de los miembros de los Beach Beach, que me pareció interesante, sobre el miedo que tenía a que los chavales de ahora dejaran de crecer con música “de guitarras”. ¿Temes que pueda pasar algo así? ¿Qué tipo de público viene a tus conciertos fuera del ambiente mod?
El mundo en el que vivimos es tecnológico y avanza a pasos agigantados, pero todavía no hemos llegado a eso. Mi hija tiene ocho años y quiere tocar la batería. No creo que las guitarras vayan a desaparecer por ahora. A mí me vienen a ver chicos y chicas de mi edad y muchas veces más pequeños, que se identifican con mi manera de entender las relaciones humanas, que buscan pop porque tienen sensibilidad, que les gusta cantar canciones que entienden, gente acostumbrada a tararear. El público de Cooper es amable, culto y diría que hasta guapo. Y siempre sonríe. Me gusta verlos desde arriba, y me gusta juntarme con ellos después.

En una entrevista que hice con el novel·lista Miqui Otero me contaba que le parecía terrible la tendencia de la crítica musical a dividir a anglófilos y “cumbieros” en dos equipos distintos. Como anglófilo militante que eres ¿Como valoras la aparición de este corriente en el que se defenestra lo anglófilo por “foráneo”?
Bueno, no puedo entender la música de los Kinks o los Beatles como algo ajeno a mí, porque las siento como mis raíces. Veo muy claramente en qué manera soy distinto a un hombre inglés haciendo música, sé lo que ellos no van a entender de mi sonido antes de tocárselo, pero no intento que me impongan qué me pertenece y qué no. Yo sé de dónde vengo. Yo no me siento latino.

Fotografia de portada: Arxiu
Text: Jordi Garrigós
Correcció: Pablo Gerschuni

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Una cosa és l'anglofília personal i una altra la que es porta a terme des d'alguna institució. Jo essent anglòfil, no entenc perquè el Festival BAM, per exemple, hauria de ser hegemonicament anglòfil.

Anònim ha dit...

Gran entrevista a un immens i mai prou reconegut personatge, tant amb els Flechazos com a Cooper, la gira present és sens dubte una reivindicació d'un llegat que hauria d'estar molt més present en el "cànon oficial" de l'historia del pop espanyol...