21 d’abr. 2017

SEIS PARA SANT JORDI 2017 (CON SUCULENTOS EXTRAS) de KIKO AMAT



Kiko Amat no firma nada este año, lo que sin duda provocará graves disturbios en las paradas de Sant Jordi. Mientras la Guardia Urbana incrementa las medidas de seguridad, y buscando apaciguar a la turba inquieta (un poco como James Brown cuando las riots de Watts), el novelista extrarradial ha decidido lanzar en exclusiva para Gent Normal sus 6 recomendaciones para Sant Jordi. Y vienen con varios extras (un clásico, uno en inglés, una editorial...). Tomen buena nota, lectores.


1) La maldición gitana, HARRY CREWS (Dirty Works)
Una historia sobrecogedora, llena de humor y ritmo y cataclismo en ciernes. Incluye: cuernos, tullidos, celos, sordomudez, boxeadores sonados, rareza, compañerismo en tiempos aciagos, una mujer fatal y un final-cabezazo en plena nariz del lector. La maldición gitana siempre ha sido mi libro más querido de Harry Crews (junto a Una infancia), y eso lo convierte, ya imaginan, en uno de mis libros favoritos DEL MUNDO ENTERO. Marvin Molar, el funambulista sordomudo y cabecicubo con manazas de excavadora y piernecitas de goma, es sin duda el mejor protagonista que brotó del magín de Crews. Al autor, de hecho, le encantaba esta novela, y la consideraba un maldito triunfo (narrativo, emocional y en todos los sentidos). Escanciemos el vino, pues es la primera vez que La maldición gitana se traduce en nuestro país, y lleva de regalo un conciso (aunque certero) prólogo de su vecino y amigo Kiko Amat. Si solo van a comprar un libro en Sant Jordi, debería ser este. Cursis y curas, abstenerse.



2) Vernon Subutex 2, VIRGINIE DESPENTES (Penguin Random House)
Viva la Francia, por habernos traído el libro más valiente y combativo de 2017. Un retrato de la bagatela y la endeblez del “mundo libre” en este nuevo siglo, cuando los ricos parecen haber ganado la batalla (de momento). Hay autores que observan bien y hay autores que se observan bien, pero no tantos novelistas dominan un espectro de voces de ámbito descomunal. Despentes pinta una galería perfecta. Nada chirría, ninguna voz es artificial. La autora entiende la rabia de los descastados, de la clase obrera embaucada, los obsoletos, los sin casa y los inmigrantes. Incluso la de los ultras, maldita sea. Despentes lo entiende todo. Muchos editores colocan la palabra “punk” en sus lanzamientos a ver si cuela, pero Despentes es una punk de verdad. Su cólera es intestinal. Le quema por dentro. Habla de envejecer mal, de amistades abortadas, de un odio tan antiguo que casi se te olvida que está allí. Utiliza muy a menudo la palabra “gilipollas”. Desnuda a los personajes y no teme mostrar su lado feo. Ya habrán notado que es una trilogía, pero no se asusten. Otros libros son como peinados B’52: mucho crepado, vacíos por dentro. Vernon Subutex, por el contrario, exige esa extensión. Es un mapa que necesitas desplegar en mesa grande. Compren este (pero antes lean el #1, o se harán un lío endiablado).


3) Padre e hijo, LARRY BROWN (Dirty Works)
La obra maestra de un autor favorito. Padre e hijo es mucho más formal y clásico que Trabajo sucio, por ejemplo, que tenía cierto deje experimental (incluso onírico) y mucho más cohesivo que colecciones de cuentos como Amor malo y feroz. Esto es realismo mugriento de 70 grados proof y calzoncillos largos. Esta es la historia de Glen Davis, un hijo de puta integral que vuelve a su pueblo después de pasar tres años en la cárcel. Allí topará de morros con su antigua novia, con el nuevo sheriff (liado con su antigua novia), con su propio hijo y con su anciano padre. Davis es basura, no seré yo quien lo niegue, pero su odio y rencor están tan bien narrados que el lector acaba vistiendo su piel. Abundan en la novela los secretos, las rencillas, las cuentas por pagar y la violencia a punto de hacer bum. Escoria que hace chup-chup, porquería del fondo que sube a la superficie al primer hervor. Hijos dañados de padres gilipollas: esto no puede terminar bien, lectores. ¿O tal vez sí? Un símil catódico: si les gustó Happy Valley o los nuevos capítulos de Fargo, les chiflará esta novela. Cólera working class sureña en estado puro. ¿Conocen el cliché de “no podrán dejar de leer”? Me sucedió a mí. Lo leí de un tirón (las 370 páginas pasaron en un soplo). Tenía que terminarlo; tenía que saber qué leches sucedía con el mierda seca de Glen Davis. Y el niño. Y el abuelo. Dirty Works, no sé si se nota, es mi nueva editorial española favorita.


4) Esta canción me recuerda a mí, JOE PERNICE (Blackie Books)
Perdedores, slackers, una novia perdida, niños y punk rockers, blasfemias delirantes y colegas medio zumbados que se apalancan en tu sofá de por vida, una cantidad plausible de escatología (heces-pedos-pajas-limpiar semen en camiseta de Teenage Fanclub hecha bola) pero a la vez dolor, engaño y desorientación vital (y saber que algo está mal pero hacerlo de todos modos). También una bicicleta infantil con un viejo amargado encima y un montón de canciones bonitas o inmundas (y reflexiones sobre ellas). Total = Una GRAN novela. Imaginen Un gran chico + Alta fidelidad de Nick Hornby sin los trozos melifluos, mezclados con un stand-up de David Cross y el guión de Clerks. Yo, como buen enteradillo, la leí en el año 2009, en el preciso instante que sacaron el primer ejemplar de la imprenta (hice vivac en la puerta del almacén, como una fan de Justin Bieber), y este año por fin llega a España de la mano de Blackie Books (si bien con un título engañoso; no es una novela poppy, corcho). Esta es la única forma en que se puede escribir, hoy en día, una obra narrativa que incluya pop en la trama: con mala folla, humor cerdo y mucho magullamiento adulto. Incluye cameo de Lou Barlow.

5) ¡Bacalao! Historia oral de la música de baile en Valencia, 1980-1995. LUÍS COSTA (Contra).
Lo que Nando Cruz realizó con el indie español (de un modo magistral) en Pequeño Circo, Costa va y lo borda de nuevo con una traqueteante historia oral del bacalao valenciano que nada tiene que envidiar a los clásicos ingleses o norteamericanos del género. El relato finamente hilvanado de una notoria subcultura patria. De la vanguardia decadente a la decadencia garrula; del guitarreo bailongo a las “cantaditas” makineras. Si, como yo, lo poco que sabían del bacalao lo aprendieron en una cinta tirando a inmunda que en 1990 les grabó un zopenco levantino cuando hacían la mili en Cartagena, aquí hallarán un buen número de revelaciones subrayables. Hay mucho que aprender y memorizar; espero que conserven espacio libre en el cerebro. La única pega del libro es que hace excesivo hincapié en cómo se regenta una sala de fiestas (a ratos parece un tutorial para montar un club; solo falta que nos digan a dónde llamar para el hielo), pero eso se equilibra con apabullante anecdotario, fenomenología Valencia-Only (mi parte predilecta: grupos after-punk ingleses de cuarta regional tocando de repente para millares de personas en Chocolate) y mucha, pero mucha, autogestión y audacia juvenil. Siempre es bonito ver cómo se lo montan los chavales avanzados en un país atrasado. Una espléndida saga de DIY, fiesta loca, maxis oscuros, mezclas imprevistas y cultos proletarios de los ochenta. El mejor libro musical/pop/subcultural del año, de calle. Posición que comparte con…



6) Ropa música chicos, VIV ALBERTINE (Anagrama). Léanlo todo sobre él aquí.

+ Un clásico FLIPANTE que todo el mundo debería leer: 
Pèl de panotxa, JULES RENARD (Edicions Sidillà). Soy fanísimo de Renard (he leído incluso sus diarios, Els burgesos són sempre els altres, también en Sidillà), y este es su libro-epítome. Donde el hombre la clavó. Lo incluyo aquí porque todo Dios debería leerlo, no se me ocurre mejor razón (la editorial lleva ya un par de tiradas de esta edición tan aparente, lo que sin duda prueba que hay alguien ahí fuera devorando libros lindos). Pèl de panotxa suele yacer en la sección infantil de las librerías, pero (entre nosotros) yo no lo pienso dejar al alcance de mis hijos. Sería como alcanzarles un revólver cargado y cerrar la puerta por dentro. ¿Recuerdan cuando The Nations of Ulysses berreaban aquello de “who’s got the real anti-parent culture sound”? Ahora ya lo sabemos: Jules Renard. Pues este de aquí es el definitivo libro anti-padres y anti-familias de la literatura universal. El protagonista es un niño pelirrojo asaz pateable, con una familia que es peor aún (los culpables de que él sea odioso son ellos; eso es lo que trato de expresar). Si quieren comprender la inefable ira de los marginados por vocación y desde la cuna, lean esta p*** maravilla de 1894. Más punk rock que Sham 69.

+ Una nueva editorial a seguir: 
Underwood. Son como primos de Dirty Works o Sajalín. Primos cercanos, de sangre, de los que juegan juntos a menudo. Acaban de llegarme sus dos primeros lanzamientos: Nog, de RUDOLPH WURLITZER, y Fat City, de LEONARD GARDNER. Un road-book polvoriento y pirado y salvaje (lo ojeo y parece como si un Brion Gysin amnésico hubiese reescrito algo de Bukowski), y un libro de boxeo y perdedores y sueños echados a perder. Underwood inicia su singladura con un par de riffs fuertes, para que nadie se lleve a engaño. Estaremos al tanto.


+ Unas memorias aún no traducidas: 
The Liar’s Club, MARY KARR (Picador Classic). Lo leí hace unos meses, y entró directo a mi Top 20 como una fulminante bala de obús. Podríamos compararlo a Una infancia de Harry Crews, solo que escrito en la voz de Lucia Berlin. La casi-mejor memoria familiar que he leído en la vida, o cómo relatar la catástrofe, el oprobio y la vejación en primerísima persona, con humor y aquí-no-ha-pasao-ná. Si algún editor ahí fuera quiere sacar un libro excelente, queda aquí esta nada velada invitación. Son fans del libro Stephen King, Zadie Smith y Lena Dunham, por cierto.


+ Un favorito personal recién re-editado del que no tengo ganas de hablar aquí pero que todos ustedes deberían leer: 
No se desvanece, JIM DODGE (Alpha Decay). Prologué para El Aleph su primera edición española (publicada hace ya más de una década con el título de El cadillac del Big Bopper), y entrevisté en varias ocasiones al autor, y escribí una interminable ristra de panegíricos sobre él aquí y allá, y solo me faltó mudarme a vivir a su rancho. Hagan el favor de rascar Google, si les escuece la curiosidad. Es una de mis novelas de cabecera. Un libro que se convierte en obsesión. Un plano de ruta para una vida. Les explicaría el porqué de todo esto, pero (con franqueza) ya me cansé de cantar sus alabanzas. Si no lo tienen, háganse con él.

+ Una nota capital a esta lista: como habrán visto, mi listado de recomendaciones para el Sant Jordi de 2017 no incluye autores catalanes, españoles o hispanoamericanos. El motivo no es que me haya vuelto chalupa, o que todos me parezcan un montón de estiércol. Estoy seguro de que en una época distinta hubiera agregado aquí los últimos trabajos de Sergi Pons Codina, Carlo Padial o Juan Pablo Villalobos, por ejemplo. Por desgracia estoy escribiendo mi quinta novela, y cuando escribo novelas no leo a compatriotas (no fuese que se me colaran en la voz). Mis disculpas por su ausencia, en todo caso.

Fotografia de portada: Quique Ramos 
Text: Kiko Amat
Correcció: Pablo Gerschuni