24 de març 2017

RUTA Y RITMO (per ELI MOLINA)



Reconozco que la realidad confundía mis sentidos. Desde muy pequeña siempre busqué vías alternativas que me alejaran de lo que mis ojos veían y mis oídos escuchaban. Si no me gustaba lo que veía me subía a un árbol para cambiar la perspectiva, si lo que oía no era buen plato para mí entonces me ponía a tararear algo, supongo que parecería retrasada pero a mí me daba igual. No, no tenía unos "walkmans" todavía, eso vino después y me costó bastante conseguirlos, los caprichos había que ganárselos además, algo que a día de hoy valoro bastante, lo del valor de las cosas y el mérito de conseguirlas, que estamos muy bien acostumbrados.

Todo esto viene a decir que gracias a esas realidades alternativas que creé hace años, hoy la realidad para mí es clara como el agua de Viladrau. Maticemos, MI realidad, no la que veo por la tele y te puedes creer a pies juntillas o la de la gran mayoría en alguna tertulia de ese gran centro social que es un bendito bar. Voy a haceros un resumen de lo que son unas horas de realidad para mí, un día cualquiera como lo es hoy.

Suena el despertador, son las 5:20 de la mañana y mi gata le hace los coros, la cosa acaba sonando realmente mal. Cuesta levantarse, ya no por las horas porque acabas acostumbrándote, sino por la rutina, pero empiezo a jugar.


In my heart there's a place called swampland, nine parts water one part sand.

La parte divertida empieza a cobrar forma, empezamos mal si no me río. Luces de semáforos en plena partida de ping-pong, curvas que me se de memoria apuradas con mi coche. Si, mi realidad está esperando algún coche despistado que no tarda en aparecer, pero me ve y no me ve, ya me he subido al árbol. Llego al curro, hablamos todos los compis un rato café en mano y me vuelvo a las calles donde algunos no se han ido aún a dormir. Es de todos sabido que la noche siempre ha sido buena abrigando criaturas, solo tienes que tratarla bien y pagar la factura cuando te la pase.



Observo y trabajo. Las zonas de carga y descarga siempre son áreas de conflicto, El segundo en llegar reclama un espacio al primero para poder aparcar, este le dice que "tal día hizo un año" y se lía, lo de tener tierras y pelearse por la linde se lleva en la sangre. Así tira mi mañana; esquivar filas triples de humanos que no se apartan, pocos "buenos días", bastantes miradas perdidas, tropezones y barrigazos por obra y gracia de baldosas cachondas que te muerden los pies y mucha gente quejándose de nacer cansados bueeeeno, que aún queda día pienso.


They walk around, and plan their lives around love.

-¡Buenos días guapa!- un desconocido me extiende la mano con una flor, un "que tengas un buen día" y una sonrisa tranquila. Lo curioso es que sigue su camino, ni se para a hablar más, ni te intenta vender nada, el tío se va tan feliz. No lo conozco y no creo que lo vuelva a ver, o quizás sí, ¡quién sabe! Ha entrado en mi realidad para decirme algo tan básico como que hay millones de realidades más por ahí pululando y que a veces la tuya, si no se ha ido muy arriba y aún juega, puede abrirse un poco más y cubrir más campo. No está nada mal, os lo recomiendo, infinitos playlist.


I feel inclined to blow my mind.

Eli Molina (cabeza con patas en Fighter Pillow y estudiosa del rock y sus múltiples aplicaciones en la vida diaria) @NervioRec 

Fotografia de portada: Eduard J. Montoya 

Text: Eli Molina 
Correcció: Pol Camprubí