19 de des. 2016

ENTREVISTA A PAU MAGRANÉ (PLOM / NYAPSTER)


El sonido de PLOM es siempre imprevisible. El proyecto de Pau Magrané, quien también está detrás del sello Nyapster, es un ejercicio de sampledelia extrema. Oleadas de ritmos rotos, sonidos chirriantes y melodías extrañamente bellas. Nostalgia de un futuro absurdo y plagado de sinsentidos.

¿Qué es Plom?

Plom es algo que nació para hacer dark ambient o alguna música pesada y oscura pero que ha ido mutando en otros estilos. Antes usaba muchos pseudónimos para hacer otras cosas pero este nombre me resultó cómodo y representativo porque siempre meto en las canciones una pátina de material molesto de alguna forma. Aunque haya melodías siempre hay alguna parte un poco más pesada, dura de entender.

La primera referencia la edita San José Tapes.

En realidad las primeras canciones de Plom las editaron Lucía C. Pino y Agnes Pé en su netlabel Chirría Sello. A Lucía la conocí un día viendo un concierto de unos tíos que se llamaban Plomo, encima. Yo luego editaría parte de esas canciones en formato físico. Conocí a Esteban de San José Tapes un día que le llevé esa cinta. Le gustó y cuando empezó su sello me propuso editar algo.

Nyapster ‘edgy audio recordings through a collaborative vessel’ nace en 2010, ¿con qué propósito?

La coña del nombre viene de Napster, la plataforma para compartir música donde podías encontrar todo tipo de cosas. La cuestión era editar referencias muy dispares. Lo de ser colaborativo viene de que cada artista elija su portada o diseño, que hagan lo que les dé la gana y si yo les puedo ayudar en algo, perfecto; o si quieren colaborar con otra persona para la portada. La de Assassani está diseñada 100% por él, por ejemplo.



¿Cual es tu relación con internet a nivel artístico?

Mi afición por los ordenadores empieza muy pronto y a través de internet descubrí música más rara. Yo vivía en un pueblo y el único contacto musical que podía tener venía de mi familia. O de mis vecinos, que eran todos jevis. Bueno, luego se volvieron maquineros.

Una de las herramientas principales que utilizas es el sample: diálogos de películas, materiales, etc.

Desde que empecé a oír músicas con samples me flipó la idea de coger trozos de otras cosas y usarlos. Cuando salió el primer disco de Prodigy, Experience (XL Recordings, 1992), lo escuché y estuve años buscando qué estilo de música era aquello. También compraba revistas de Drum and Bass que llegaban a Salou, venían con un cd pero era una mierda porque ya era la época mala del Drum and Bass.

También pienso que en esta sociedad hay una sobreabundancia de información. Me gusta la idea de reciclar esa información, fagocitarla y sacar otra cosa. Como el collage. De todos modos el primer disco de Plom eran solo pianos, dark ambient y noise. Estoy muy contento de eso porque lo hice una noche en un pueblo olvidado donde nació mi madre, rodeado de polillas. Todo el mundo se había ido al baile.

A la hora de elaborar una canción, ¿cómo empieza el proceso?

Normalmente los cassettes de Plom son recopilatorios de temas que ya tengo hechos. Nunca me planteo: ‘Voy a hacer un disco’. Para hacer una canción empiezo con algún sonido grabado o algunas veces me pongo a mirar vídeos que tengo en favoritos y empiezo a grabar cosas. Grabo a lo mejor treinta minutos de material y luego lo voy cortando. Me gustaría deformar ese material en un futuro pero normalmente me dedicó más a la edición. Utilizo un tracker de los 90 donde el timeline funciona en vertical y por patrones. Busco algún ritmo, hago una estructura y luego la voy complicando poco a poco. De todos modos, siempre intento cambiar el proceso.



Tocaste en el MACBA a principios de este año, ¿fue un cénit en la carrera de Plom? ¿Cómo surgió ese concierto?

Surgió a través de Alicia Escobio que está haciendo unos trabajos sobre el bakalao en Valencia y le gustaba esa faceta mía de abusar de estos sonidos. Me gustan esos sonidos pese a que en su momento los odiaba. Lo viví muy de cerca como he dicho antes, sobre todo la música máquina. Al lado de mi pueblo había una discoteca que se llamaba Digital. En cualquier caso, creo que lo que me gusta de esos sonidos es su carácter subversivo.

Lo que hice en el MACBA fue un recopilatorio de lo que era Plom. En ese sentido quizá sí fue un cénit, pero para mí lo más importante fue la colaboración con Ariadna Parreu y Lucía C. Pino, quienes hicieron las esculturas.

Tenía la idea de ser otro skateboarder más, pero dentro del MACBA. Toqué sobre una plataforma rodante. Tenía un punto ridículo, pero era precisamente para quitar hierro al asunto de tocar allí.

Ese punto ridículo o sarcástico está en tu música y en el sello, incluso en el recopilatorio que hiciste sobre el grito de Arus, ¿qué te interesa de ello?

Soy bastante fan de la cultura pop, sin quererlo. Me nutre bastante, a pesar de que la odie a la par. No soy muy teórico pero supongo que también hay que valorar lo que tenemos y su efecto en nosotros. Reconfigurar quizás ciertas figuras, como la de Arus. En este recopilatorio, artistas que habían publicado en Nyapster o gente cercana pudo dar diferentes perspectivas sobre ello.

Es la oportunidad también de poder machacar lo que te han impuesto desde la cultura popular y sacar la tuya. Doza (Wunderkammer) dice que quizá ese proceso tiene un punto documental. Cosas que reconoces o recuerdas, que te influyen. También hay por supuesto cierta nostalgia.

¿Crees que aún es válido el concepto de los géneros musicales?

Aún hay géneros y te ayudan a entender ciertas cosas, pero hay mucho contagio, cada vez más. Los objetivos de hacer Nyapster iban un poco por ahí, que se disolvieran un poco las fronteras. Más que para destruir los géneros, intentar que todos se unan. En una de las últimas cintas que publiqué en San José Tapes metí unas letras japonesas a modo de coña sobre el vaporwave, porque ese disco no tenía nada que ver con ello.



También editaste una de las primeras referencias de Cecilio G.

Sí, me gusta porque siempre intenta hacer cosas diferentes y romper la visión que se tiene de él. Durante una época andábamos juntos, por temas de pintura. Hice un par de temas para su primer cd. Después hablé con su novia de entonces y me dijo ‘Oye, que Juan quiere sacar una cinta’. Le ayudé un poco y la editamos. A partir de ahí también oficialicé Nyapster porque las anteriores referencias eran cosas mías con diferentes pseudónimos.

Y ahora has publicado en bandcamp un recopilatorio sobre nuevos materiales, ¿cuál es tu relación con los artistas que participan? ¿cómo surgió la idea?

La gente la elegí por afinidad, los que creía que podían hacer algo con esos sonidos. Igual se lo podría haber dicho a otra gente también pero disponía de poco tiempo para presentarlo. La idea del recopilatorio surgió a través de Ariadna Parreu ya que ella estaba organizando unos seminarios entorno a la biblioteca de nuevos materiales que está en el Museu del Disseny. Pensé que esos materiales, a nivel conceptual ofrecían algo interesante. Son materiales extraños: madera líquida, telas hechas de conchas.

Grabé sonidos con estos materiales y envié un pack de samples a los músicos. Me gusta también el rollo antiguo de cómo se presentó. Fuimos a un sitio, nos juntamos todos y pusimos las canciones. El concepto de reunión, de escuchar música con más gente y no dejar escucharlo a nadie antes para forzar también esta reunión. Me gustaría editarlo pronto, en cassette o cd.


¿Cuál es el futuro de la humanidad dentro del universo Plom?

Lo veo bastante crudo. Todo sigue igual de aborregado. El otro día uno de mis alumnos estaba rellenando una petición de change.org para que volvieran a comercializar un sabor de la bebida energética Monster. Aún así, siempre hay gente que se resiste a la forma en que todo marcha. Me gusta tener una visión positiva a través de la creación. Remover mentes haciendo cosas diferentes que no se ajustan mucho a lo que la gente espera.

Un disco nuevo.

Me gusta mucho lo que hace Lauren Bousfield. Creo que ahora no está editando nada porque se incendió su casa. También me gusta lo que edita el sello Orange Milk.

Un disco que te marcó.

‘The Planets’ de Gustav Holst.

Fotografia de portada: Plom 
Text: Víctor M. Hidalgo 
Correcció: Rosa Molinero Trias