18 de nov. 2016

SÍNDROME DEL AUTÓNOMO (per VERÓNICA ALONSO)



Siento que siempre comienzo presentándome, será quizá porque escribo poco, pienso que es casi la primera vez y educadamente anuncio mi nombre y a lo que me dedico. Así que, ¿para qué perder las buenas costumbres? Me llamo Verónica y soy AUTÓNOMA, en mayúsculas sí, en este país (chan, chan, chaaaaan y música que provoca pánico de fondo).

Hace unos 3 años que me lancé a pagar al gobierno religiosamente cada mes, porque aunque os parezca extraño, era una de las cosas que más ilusión me hacía, llegar a poder pagar la cuota al mes que por ley se me exigía. Cuando se comienza en esto del mundo del autónomo, uno sólo, sin ayudas ni incluso alguna idea de cómo te lo vas a montar, no piensas demasiado en lo que tienes que pagar al estado. En mi caso, ni siquiera sabía hacer una factura. Nadie me había enseñado, sabía lo que era el IVA pero lo del IRPF me sonaba a páginas naranjas del periódico, las que, admitámoslo, por lo menos en mi caso, sacaba directamente del conjunto de información para poder manejar mejor el artículo mientras tenía tiempo para un café.

Lo que te importa cuando comienzas es hacer lo que más te gusta bien, sin más, quieres ganar dinero con lo que haces y te hace soberana ilusión eso de que te paguen pero claro, tienes un trabajo con suerte cada 3 meses por el que te pagan lo mínimo o lo menos mínimo ya que estás empezando y no llegas a todas tus deudas, así que, quizás ese primer año de tu glorioso comienzo como trabajador por tu cuenta has hecho un total de mil ciento cincuenta y tres con setenta y siete euros en negro, está claro. Con esfuerzo conseguiste que en un trabajo te lo dieran en mano, otra factura la hiciste tú porque te creíste la fábula que se cuenta de que si facturas un total de menos de tres mil euros al año “hacienda no te pilla” y bueno, las dos últimas facturas te las han pasado tu mejor amiga y tu novio a regañadientes. En ese momento no entiendes muy bien porqué se molestan tanto. Tú, acostumbrada a ser asalariada en una tienda, que de los 100€ que te dijeron que cobrabas en la factura que les pasaste vas a recibir 79€ en realidad, y medio piensas: "ya sé que es para que paguen el IVA dentro de tres meses, pero ahora se quedan con una ayudita... ¿no?"

¡Qué equivocada estaba! ¡Ay! Cuando me hablaban esos autónomos de todo lo que cobraban por día de trabajo (pagado, hay que remarcar esto) y yo me imaginaba como en sus cuentas llovía dinero cual tubo de aire con billetes en un concurso de Emilio Aragón. Lo que yo no veía era el agujero de la parte de abajo del tubo y todo lo que se va por ese espacio... Así que, metida en ese tubo imaginario de dinero y pensando que por fin podrás dedicarte a lo que más te gusta y ser tu propio jefe (he aquí otra mentira pero ya hablaremos de ello en otra ocasión), te lías la manta a la cabeza, porque te han dicho una o dos veces que haces muy bien tu trabajo y tú te lo crees, ¡qué coño! ¡Lo haces súper bien y te encanta! Y te vas a la cola de Hacienda y luego a la de la Seguridad Social y empiezas a notar como unos golpecitos de ansiedad en el pecho mientras hablas con la funcionaria y tú te repites lo que te han dicho tus amigos autónomos, un mantra casi en este gremio “que sí mujer, que se puede pagar, que lo podrás hacer, no sabes cómo pero al final de mes lo pagas aunque no te salgan las cuentas”. 

Cuando ya tienes todos tus papelitos en regla, quedas con tu colega autónomo de confianza y delante de la última cerveza que te vas a poder tomar en mucho tiempo (pero tú eso aún no lo sabes) le dices: “Lo podré pagar, lo podré pagar y si no me doy de baja y luego de alta otra vez cuando me salga trabajo, ¿no?...” y él te mira como cuando una mamá ve a su bebé que comienza a andar, y con una cara de mezcla de alegría y orgullo te dice: “Pero ten cuidado, no muchas veces al año, que te investigan, mejor intenta no darte mucho de baja” y aquí es cuando te sientes como aquel bebé que caminaba que se acaba de dar con el pico de la mesa, te has hecho daño pero te levantas porque ¿qué más vas a hacer? Es esto o descojonarte de la risa, sola.

Al comienzo de todo esto, cuando me pasaban la tarifa que tenían para mí para cada trabajo pensaba; ¡pero si eso es lo que cobraba yo al mes en la tienda! Y me tiraba en plancha con toda la ilusión. Lo que no te cuentan, te enteras luego por tus amigos con más experiencia es que de ese dinero, sale, el IVA, la cuota de los autónomos y la Seguridad Social... Es decir que en realidad es la mitad de lo que cobrabas en la tienda, guapina de cara... Gente, yo no sabía el lado oscuro de este negocio del gobierno...“Sé emprendedor, monta tu propio negocio.” No entendía porque tanto anuncio. Ahora te veo, Estrella de la Muerte España. Nunca nada relacionado con dinero fácil es de verdad, aunque esto sí lo sabía, una hace tiempo que es obrera.... De todas maneras, estás empezando y has de trabajar porque te han de conocer y es que te gusta lo que haces y necesitas el dinero como todos, a final de mes te viene la cuota de los autónomos, has de guardarle al gobierno en tu cuenta sus IVAS para luego dárselas cuando te las piden enteritas, además del piso, el móvil, Internet, la comida para Lobo... Y es aquí, en este momento en el que comienza tu relación con el famosísimo en el gremio: SÍNDROME DEL AUTÓNOMO.

Nadie que no sea o haya sido autónomo sabe lo que es esta montaña rusa de emociones tan asociadas al dinero. Creo que es lo que menos me gusta de trabajar por mi cuenta, esta relación tan estrecha de no tener dinero en cuenta = lo estás haciendo muy mal, a tener dinero en la cuenta ahora = lo has hecho muy bien hace 3 meses, aunque hace 3 meses no podías comprar ni champú, así que mejor guarda, porque nunca sabes si volverá eso de usar el gel para el pelo otra vez.

Es decir, tu vida se basa casi en el trabajo o casi todo gira en torno a él porque intentas usar todo tu tiempo libre para que te salga trabajo, porque vives en el miedo de que no sabes cuando volverás a tener trabajo así que te agarras a cada fecha en el calendario e intentas organizar los viajes mínimos ya que no sabes si te saldrá un posible trabajo. Pensad y haceros a la idea nuevos autónomos del mundo que siempre, y por la santa ley de Murphy, siempre que tienes un viaje preparado o fecha señalada con algo importante, te saldrá un trabajo al que te va a costar muchas noches sin dormir haber rechazado porque no podías, luego te acostumbras, esto es así, pero la verdad, ¡cómo jode! Esa semana que te has pasado viendo series en casa sin salir para no gastar cuando no tenías trabajo y de repente viene una bacanal de trabajo que no termina en 60 días seguidos, domingos incluidos. Y ahí piensas, me podría haber ido a ver a mi madre o a mi amiga Jurgita a Londres, podría haber ido al concierto, haberme dado un caprichín que me lo merezco, ¿no? Al final como todo en este primer mundo no es para tanto pseudodrama, te acostumbras y la verdad con el tiempo empiezas a hacer lo que te apetece o casi. :)

En lo que me dedico hay bastante trabajo creativo que no suele ser remunerado ya que se usa como “book” de lo que serías capaz de hacer de una manera menos comercial... Es decir, volverse loca cada mes para conseguir hacer cada temporada un par de editoriales o vídeos chulos con un equipo que está exactamente en la misma situación que tú. Con ganas de crear “algo chulo” que nadie te paga, pero que sirve para que luego te digan "oh, muy bueno esto" y hablen de tu trabajo. Es decir, detrás de cada foto de moda un poco diferente, un videoclip de bajo presupuesto, fashion film de una marca que empieza, un corto de un amigo que empieza a dirigir... Nadie, y cuando digo nadie es nadie, cobra nada. Al final de cada proyecto en el que has puesto todo lo que has podido de ti, dentro de todos los problemas de presupuesto que había, normalmente te sientes muy pero que muy satisfecha, feliz y con ganas de más. Logras por un momento desconectarte del dinero como símbolo de premio de que lo has hecho bien y, joder, ¡qué bien sienta eso! Bueno... Hasta que abres tu cuenta y ves que no llegas y vuelta a empezar: ¡noc, noc!, ¿quién llama? El SÍNDROME DEL AUTÓNOMO, ¿te habías olvidado? ;)

Verónica Alonso (estilista de profesión y baterista de vocación en Me and the Bees) @lomismoescierto

Fotografia de portada:Eduard J. Montoya 
Text: Verónica Alonso 
Correcció: Pol Camprubí