24 de nov. 2016

LO QUE VIENE A SER QUE SE TE PONGA LA CABEZA COMO UN BOMBO (per ELI MOLINA)



Estoy esperando a que alguno de los fantásticos rayos que están cayendo me deje sin luz. Sería la solución a este cúmulo de despropósitos que se me pasan por la cabeza. Le echaría la culpa al destino por no poder entregar a tiempo este escrito, total, nadie sabe que no creo en el destino y a ver quién discute con un rayo, pero me comprometí a hacerlo y tiene que estar listo MAÑANA, bien por mí. ¡Oh! Quizás el rayo viene acompañado de toda su familia y mañana no tiene luz ni su prima. Un día sin información, sin opiniones, nadie sabe nada, a veces se está muy bien sin saber nada. Pienso que el 90% de la información que se nos echa encima es una soberana pérdida de tiempo para nuestras neuronas, al menos para las mías. Y aquí estoy yo, la criticona de la información para más inri, reflexionando sobre esto cuando me estreno en un blog de opinión, donde se me da la oportunidad de hablar de lo que me dé la gana, y mi inspiración pilla el horario de las Azores. Me asaltan las dudas, ¿qué decir? Esto es un nuevo gimnasio para mí, se me antojan unas patatas fritas de bolsa y el drama se completa al abrir el armario y ver un bote de espárragos, ni rastro de las patatas. Ni patatas, ni ninguna "chuminada" que me ayude en este momento de bajón creativo y hambre suprema, me enfurruño. Para, Eli.

Y aquí viene el clic. Para, que todo va deprisa, para, que tú también vas muy deprisa. Ato cabos (como si todo esto que sucede fuera algo nuevo) y caigo en la cuenta de que no he parado en un mes y pico, no sé si me explico. No he pensado nada, no he reflexionado sobre nada de lo que me rodea, he andado sin más. Las consecuencias, y lo veo claro, son mis desencuentros y mi falta de atención. En este último mes me he hecho un esguince, me he comido 2 árboles y un pivote de los de hierro bueno (aún recuerdo los de plástico blando camuflados que también me hicieron besar el suelo al apoyarme), ¿cómo se puede pensar así? Y hablo sólo del último mes, lo he vuelto a hacer, he vuelto a perder el control de mi tiempo. He ido tan ensimismada con las obligaciones diarias, con lo que los demás te explican, con la saturación de información que no te lleva a ninguna parte, con esa emergencia de abarcar todo y que no se te escape nada, que pasa esto. Que en un mes le he metido a mi cerebro un brownie de kilo y medio pero no le he sacado ni mu. Me he cargado de noticias repetidas una y otra vez por unos y por otros, como si el repetirlas las hiciera aún más verdaderas o realmente importantes como para poder desarrollar una opinión propia y compartirla. Debo ser una aburrida, una sosa, o una insensible por no debatir por ejemplo sobre la pena (ay, ¡qué pena!) que da que alguien que no conozco se muera a los 83 años de edad cuando ha vivido de puta madre haciendo y deshaciendo a su antojo y tan a gusto. Pues no se, no me sale, básicamente para no aguar la fiesta en tan animado diálogo. Otra cosa bien distinta es el legado que esa persona pueda dejar, pero está claro que la conversación no daba para eso.

Me he cargado de los malhumores que voy encontrando, la gente últimamente anda bastante enfadada en general por la calle, no sé si son conscientes de lo feos que se ponen así (el susto que me he llevado yo al verme la cara cuando no he encontrado mis patatas) y claro, se activa mi alarma de "salir por patas" y sigo sin pensar, bueno pienso, sí, en desaparecer. Y eso lo he hecho tan bien este mes que hasta me he desaparecido yo, menos mal que me he dado cuenta antes de que se vaya la luz, porque ahora la apagaré yo un par de horas y le sacaré el polvo a esto del pensar y crear algo productivo, para mí, claro, el resto como yo hago, me puede mandar a la playa a darme un barrigazo.

Eli Molina (cabeza con patas en Fighter Pillow y estudiosa del rock y sus múltiples aplicaciones en la vida diaria) @NervioRec

Fotografia de portada: Eduard J. Montoya 
Text: Eli Molina 
Correcció: Pol Camprubí