1 d’abr. 2016

ENTREVISTA A LCC



LCC - Irma Collín

En Bilbao, mis amigos todavía recuerdan la final del Villa de Bilbao en la que Las CasiCasiotone resultaron ganadoras. De eso hace casi tres años, y ahora, convertidas en LCC, tienen a sus espaldas un disco que les abrió las mieles de los festivales electrónicos más rigurosos, “d/evolution” (Editions Mego).  Suya es la banda sonora de “Ciutat Morta”, el premiado documental que describe la patética actuación policial e institucional en el caso 4F, que acabó con la vida de Patricia Heras. Este fin de semana actúan en el festival Lapsus, en el que presentarán su nuevo material, tras el paso por los estudios EMS de Estocolmo, donde fueron invitadas para trabajar con dos sintetizadores históricos: Serge y Buchla 200.

Hemos aprovechado la ocasión para preguntarles sobre su trabajo y sobre su experiencia personal en el mundo de la electrónica, sus inercias y su capacidad comunicativa y reivindicativa.


LCC - Roger March

¿Cuándo empezasteis a pinchar música y cómo fue el paso a la producción?  ¿En qué momento de todo este proceso individual se forma el proyecto Las CasiCasiotone? 
Pues de esto ya hace unos cuantos años. Uge, empezó a hacer sus primeras sesiones cuando vivía en Islandia, allá por el 2003, y cuando volvióa Asturias, hacia el 2006, continuó de manera mucho más intensa, completamente inmersa en entornos indie rock, aunque ya por aquel entonces siempre aprovechaba para poner algunos temas de electrónica en sus sesiones. En una de esas noches nos conocimos, comenzamos a hablar sobre música y poco después empezamos a pinchar juntas. Un paso más fue intentar involucrar a más colegas en un proyecto performativo, aquello no llegó a ningún puerto, pero nuestro empeño por empezar a producir había puesto toda la maquinaria en marcha y ya no se podía parar. Y así, a principios del 2010, empezamos como Las CasiCasiotone. 

¿Tenéis algún tipo de formación musical?
Formación académica, realmente no. Ana tiene algunos conocimientos de bajo y guitarra y Uge estudió en el conservatorio cuando era muy pequeña, pero un profesor de solfeo nefasto la alejó por completo de ese mundo. Todo lo que sabemos y hemos aprendido ha sido de manera autodidacta y a través de la experimentación. Eso sí, hemos sido afortunadas en nuestra infancia, porque las dos hemos crecido escuchando mucha música al lado de nuestras familias.

¿Cómo es vuestro proceso de composición? ¿Qué elementos usáis para componer?
Poco ortodoxo y muy intuitivo. No sólo elaboramos sonidos, los interrelacionamos, los estructuramos y los deformamos, sino que también salimos a su caza.
Fundamentalmente, software, instrumentos analógicos, grabadora y diferentes tipos de microfonía para captar y producir sonido con cualquier elemento de nuestro entorno que nos pueda resultar interesante.


Uge - Irma Collín

¿Qué es más importante, poseer mucha tecnología y buena o saber sacarle partido a algo?
Sin lugar a dudas sacarle partido.  Al final, a veces, una persona con una lata te puede dejar con la boca abierta. Aunque está claro que si tienes la posibilidad de disponer de buena tecnología, el terreno se hace más cómodo, se multiplican tus posibilidades.
Nosotras empezamos con un ordenador reventado y poco más, y poco a poco hemos ido reuniendo el dinero para invertirlo en el equipo adecuado que íbamos necesitando.

Vuestro anterior trabajo, “d/evolution”, os situó en un muy buen sitio en la escena electrónica. Visto ahora con algo de perspectiva, ¿las aspiraciones que teníais al publicar este trabajo se han visto satisfechas?
La aspiración que teníamos “a priori” era poder publicarlo en vinilo, ya que es nuestro soporte por excelencia, y que se publicara en un sello que realmente nos gustara y lo quisiera como nosotras. Así que no podía haber salido mejor.

Hoth – composición específicamente elaborada para el recopilatorio “Ritual Ritual Rhythms” en MOM - es un corte más bailable, más techno. En vuestro nuevo trabajo, ¿seguiréis esa vía?
Nuestro nuevo trabajo es todavía una incógnita para nosotras mismas, es un constante fluir mutante que hasta que adopte su cuerpo definitivo no podremos hablar sobre él.

HOTH from Alba G. Corral on Vimeo.

Este tipo de techno que os comento, rítmico y a la vez situado en un ambiente opresivo, me sitúa siempre en un estado mental que me gusta mucho, en el que siempre visualizo tinieblas. ¿Lo veis vosotras también así?
Nuestro acercamiento al techno, es progresivo pero siempre se mueve en una línea muy concreta, muy deep, muy noise y con matices de industrial. Quizás sea un gusto no compartido con la mayoría de la audiencia de este estilo, pero nos lleva a un estado hipnótico y oscuro donde siempre hay lugar para las tinieblas que nos encantan.

¿Qué música escucháis últimamente? ¿Podéis recomendarme algo? No hace falta que sea una novedad.
Música que escuchamos… ¡Nos pasamos el día escuchando música de muchos estilos! Últimamente estamos escuchando bastante techno y artistas que se mueven en ámbitos cercanos, como Rrose, con quien compartiremos cartel en el festival Intonal. Estas últimas semanas no para de sonar en el estudio Anohni, como siempre Antony poniéndonos la piel de gallina. También el nuevo EP de T.O.M. and His Computer, nuestro compañero en ‘p e r s o n a’:  un fantástico adelanto de lo que será su nuevo LP en In My Room, el sello de Trentem øller. Y el nuevo álbum de nuestro querido PITA, un precioso viaje sonoro.
Y siempre hay momentos para escuchar a nuestros clásicos inseparables, como PJ Harvey y Pixies.

Siempre se ha hablado de que la escena fuera tiene más vida que aquí, pero parece que en Asturias hay bastante movimiento. Vosotras, Fasenuova (a quienes acaba de producir Oscar Mulero, que vive allí), Exium, Lanna Club y supongo que muchas más cosas que no conozco. ¿Cómo lo vivís? ¿Veis una relación o un hilo conductor de todo esto?
Asturias siempre ha sido una región muy prolífica, con un montón de músicos y bandas en diferentes estilos y mucha calidad. Esto es una realidad, al igual que la otra cara de la realidad es decir que no hay ni suficiente población, ni apoyo institucional, ni público para que subsistan estilos más minoritarios. Al final, las propuestas se reducen a situaciones muy puntuales, pero seguiremos luchando y creando.

¿Creéis que el lugar, Asturias, y sus características tienen algo que ver en la posible relación?¿Imprime carácter el lugar donde sucede algo?
No lo dudamos, es una región con una fuerte historia que poco a poco ha ido condicionando nuestro carácter. Una tierra que ha visto revoluciones, muchas luchas y muchas decepciones. Al igual que lo hace el paisaje, el clima o la luz gris que siempre sobrevuela nuestras cabezas.

La electrónica sirve cada vez para expresar más contenido social y político. Me vuelve a venir a la mente Mulero, en este caso colaborando con Fundación Robo (https://esunrobo.bandcamp.com/track/poder-en-la-sombra). Parece como si la electrónica estuviera perdiendo ese carácter lúdico y festivo del que muchos le acusaban y estuviera recuperando la faceta más social de los inicios. ¿Lo veis así?
Su carácter lúdico y festivo nunca lo perderá y es bueno que así sea, la música nos divierte, nos hace bailar y nos hace felices, es el modo de catarsis más bueno que conocemos. Eso no quita para que los distintos estilos de música puedan mostrar su cara más crítica y comprometida. La dificultad con la música electrónica e instrumental en general, es la carencia de letra para trasladar un mensaje, pero la intencionalidad y la carga emocional con la que desarrollas tus composiciones, al final, afloran y es lo que compartes.


Ana - Irma Collín

Os preocupa el medioambiente y el feminismo, ¿le dais salida de alguna manera a estas cuestiones a través de vuestra música?
En muchas ocasiones sí, de hecho “d/evolution” es una consecuencia de ello, nuestras propias preocupaciones, reflexiones y emociones acerca de nuestra existencia y la relación parasitaria que hemos desarrollado con la tierra, sus habitantes y nuestros iguales.
Respecto al feminismo, ha sido un término tan denostado y tergiversado que a día de hoy, genera suspicacias y sublevaciones varias sólo el hecho de nombrarlo. Su significado es sencillamente IGUALDAD, algo que no existe y merece ser reivindicado en cada acto cotidiano de nuestro día a día.

¿Cómo vivís que en programas como el de Electrónica en Abril de La Casa Encendida no haya ningún nombre femenino?  Recordemos que se definen como un centro social que pivota en torno a estos puntos: Cultura + Educación + Medio Ambiente + Niños y jóvenes + Solidaridad
Realmente, nos ha llamado la atención. Habría que trasladar esta pregunta directamente a sus programadores. Quizás haya un motivo para ello, o quizás se hayan limitado a sus propios gustos donde no hay cabida para una mujer por inclinaciones personales o por desconocimiento o falta de interés por indagar. Sorprende que, con la cantidad de propuestas novedosas, arriesgadas e interesantes de artistas mujeres que hay actualmente, no se haya tenido ni una sola en cuenta.
Obviamente cada uno programa lo que quiere y lo respetamos, pero evidencia muchos aspectos que para nosotras se traducen en carencias y cada vez hacen más necesarias acciones antagónicas que ponen en valor combatir la situación de desigualdad u omisión que se manifiestan en diferentes planos relacionados con la electrónica.

¿Creéis que la manera de programar ha de regirse según gustos, como defienden algunos, o se debería de tener en cuenta una cuota femenina siempre, hasta que cambiaran las inercias del mundo no igualitario en el que vivimos?
La tarea de programar no es fácil cuando se arriesga y no se va a lo fácil y a lo seguro. Programar según tus gustos sí es fácil.
Muchos aspectos intervienen, sobre todo cuando un colectivo o empresa arriesga su dinero. Tiene que generarse un equilibrio entre la demanda, los gustos personales, y los puntos que te conviertan en una propuesta diferenciada y atractiva. Los programadores, como otros agentes culturales, ostentan un puesto lo suficientemente importante para provocar cambios en esas inercias, combatir una situación de desigualdad que desde hace tiempo se ha demostrado. Por tanto, ya depende de cada uno sumarse a ese trabajo o acomodarse y conformarse con lo que hay. Porque te conviene, porque te gusta o porque no te importa en absoluto el panorama que hay y ni siquiera lo consideras un problema o desigualdad.
Recordamos una charla con un comisario y director de un centro de arte que dijo, nuestro deber es “push the limits”. Pues que así sea.
Nosotras creemos que las cosas no suelen cambiar por si solas, sino que hay que hacer algo para cambiarlas, llámalo discriminación positiva o como quieras. Para conseguirlo se necesita tiempo, perseverancia y un respaldo económico. Sobre todo cuando quieres mostrar algo distinto y nuevo.
Las cuotas en este momento podrían resultar una solución complicada. Determinar la cuotas, flexible, variable, en lugares públicos, privados, etc. Hay muchas piezas en las que trabajar para que funcione el engranaje, no olvidemos que en este momento hay muchos más hombres productores que mujeres y eso también se debe abordar desde abajo.
Lo que está claro es que hacen falta políticas que rompan esas inercias y son las instituciones y lugares públicos los que deberían promoverlas en primer lugar, los medios los que deberían darles difusión para que el público se sume y se convierta en una demanda rentable para los clubs y promotores privados.

Fotografía de portada: Irma Collín
Texto: Tamara G. Cascales
Corrección: Pendiente

1 comentari:

Pau ha dit...

SUPER-FAN!