3 de març 2016

DESEAR SER MADRE (per VERÓNICA ALONSO)



Chica moderna, independiente, feminista, 35 años recién cumplidos, con un trabajo que le gusta, hobbies que le llenan, se podría decir que de izquierdas aunque su cara de "pepera" confunda, que da mucho valor a la amistad y con un gato mimado maravilloso, siente deseos de ser madre.

Después de unos cuantos días pensándolo creo que me atrevo a escribir sobre esto. Incluso para mí ha sido una especie de tabú pensarlo anteriormente. Una especie de prejuicio que yo misma me impuse a no pensar en si quería o no tener hijos, pero sobretodo a frenar cualquier tipo de deseo que pudiera sentir al respecto.

Hace más o menos un año que empecé a sentir una especie de deseo de querer ser madre, pero de verdad. Bromear, he bromeado siempre con los nombres de los hijos que tendré, etc. Me refiero al pensamiento en mayúsculas que te lleva a la afirmación después de la pregunta que antes te molestaba un poco que te hicieran: “¿tu quieres ser madre?”, “mmm, sí, tío, sí”. Cuando empecé a sentirlo de verdad no me entendía muy bien, porque ni estaba en una situación idónea para serlo, ni me inundaba el amor y la felicidad. No sé si fue el encontrarme así lo que creo que me hizo tomármelo con mucha más calma e intentar comprender esto que me está pasando. Como esos arranques de amor al ver un bebé y una especie de ganas de compartir lo que tienes; y no me refiero a cosas terrenales, más bien a lo que eres con tu hija/o.

No es que venga de una familia que dé mucha importancia a procrear y a dejar legado, todo lo contrario, ¡jaja! Mi madre tuvo cinco hijos y es el día de hoy que me dice: "tú disfruta y deja eso de los críos para más adelante si aún te acuerdas". Ya sabéis que mi madre es del norte y es una mujer muy práctica además... Yo a esto siempre le contesto así, riéndome: "será algo raro, mami, pero yo creo que se puede disfrutar y tener hijos, ¿no?" Y mi madre que es un poco bruta, me suelta una mirada del tipo "tú no sabes nada" y acaba con su mueca medio sonrisa "ya me contarás, guapa" que me deja entre incómoda y pensativa. Al fin y al cabo ella ha tenido cinco hijos, de esto, ¡algo sabe!

Me gustaría comentar un poco el grado de extrañeza que supone sentir esto cuando toda tu vida has pensado que no pasaba nada si no tenías niños, que la vida ya te llevaría a otras cosas y que mientras tanto ibas haciendo lo que te gustaba, pero claro, ¿qué haces cuando de repente lo que te gusta es poder ser madre? ¡Esto no estaba en mis planes! Pero, ¡vamos a ver! A mí no me afectaba, habían conciertos, el grupo, el trabajo, mis amigos, viajes, amantes... Ya estaba todo. Tenía mucho que hacer y pensar en tener un niño no era más que un pensamiento estorbo. Entonces, ¿esto por qué me pasa ahora? Pensaréis, bueno, es normal tiene 35, sus amigas y amigos seguro que casi todos tienen hijos o están en ello, bla, bla, bla... Pues yo también lo pensé, no os creáis, que tengo yo mucha capacidad de autocrítica, así que hice una especie de encuesta entre mis amistades. Sorprendentemente somos bastantes más los que no tenemos hijos y no sólo por un tema de dinero, sino porque o no se lo han planteado aún, o no quieren. Ya sabía que mi entorno está llenito de Peter Pans, aquí la presidenta, pero no estaba segura del todo, así que, con la encuesta me quedó claro que de esta parte de mi vida no me había venido.

Después de un año sintiendo esto considero que es un tema primitivo lo que me está pasando. Básicamente estoy en la última etapa fértil de una mujer y mi propio cuerpo con sus hormonas está presionando a mi cerebro para que me reproduzca porque sino puede que mi especie se extinga. Lo que no saben las hormonas es que en mi familia estamos llenos de sobrinos y primos y que la especie está en buen recaudo. O sea, no se preocupen hormonas, ¡ya está! Vivir con esto empieza un poco entre una pelea contigo misma para acabar con una aceptación pasiva de lo que te pasa. Ponerte a tener niños, así sin más, pues no lo vas a hacer tampoco, ¡claro! Sabes que es difícil, duro y necesitas mucha pasta para cuidarlos. Siempre, otro momento futuro parece mucho mejor que el de ahora para tenerlos. Así que haces básicamente lo que hacías hasta ahora pero con la diferencia de que ahora sabes que quieres ser madre, es decir, es raro de la hostia. Pero oye, una ya tiene muchas experiencias aprendidas ¡y con cosas más raras ha vivido!

No se me puede olvidar comentar el tema de si quiero tenerlo con otra persona o sola. A ver, hablemos francamente, me gustaría mucho que fuera fruto del amor entre un hombre y yo y bla bla y comedias románticas y toda la pastelada. Pero, claro, no vale cualquiera, sería con alguien con quién estuviese súper segura de que lo cuidaría súper bien, que me quiere y bla bla, más romanticadas. Así que esta opción está bastante parada, ¡jajaja! Así que, sí, también me veo haciéndolo sola por inseminación o clonación mística, ¡quién sabe lo que habrán descubierto para cuando me decida!

Tampoco me hace falta quedarme embarazada para sentir que sería madre, esto por lo menos por ahora lo tengo claro. Si en un futuro, adoptar para una mujer soltera, sin ser la Pantoja o Madonna, fuera posible, podría estar en mis planes. Da miedo, ¿eh? Yo me cago de ver que pienso así. ¿Qué organizo? ¿Cómo meto en mi vida normal esto tan entre onírico y putada que me ocurre? Es lo que me ha tocado, quién sabe, quizás me echo novio formal y ya no me apetece, la vida es muy simpática con estas cosas, ¡ya sabéis! De todas maneras, no os preocupéis, tengo amigas que no lo han sentido nunca, así que ¡puede ser que no os pase! ¡O que se nos pase! O que seamos madres a nuestro rollo.

Verónica Alonso (estilista de profesión y baterista de vocación en Me and the Bees) @lomismoescierto

Fotografia de portada: Eduard J. Montoya 
Text: Verónica Alonso 
Correcció: Pol Camprubí