11 de des. 2015

5 DÍAS, 15 TEMAS (per VERÓNICA ALONSO)



Querida Aïda,

Intentaré ser breve porque ya es tarde y tendría que haberte enviado antes esta experiencia escrita. La semana pasada me tocaba escribir y gracias a ti y a Ramón lo pudimos posponer para explicarte cómo nos fue la grabación del tercer disco del grupete éste con el que toco. Pero bueno, no te preocupes, no te contaré el proceso de la grabación, las pistas, la colocación de micrófonos, el autotunes... Más que nada porque no lo entiendo lo suficiente y resultaría aburrido. Te contaré lo sabroso, los pormenores y los chascarrillos, ji, ji, ji...

Como somos trabajadores obreros y algunos incluso autónomos decidimos aprovechar el fin de semana largo con el puente del 6 de diciembre para poder grabar los temas para el próximo disco. Se nos ocurrió que como Joan Colomo nos quiere mucho y a él le gusta liarse (esto es así Joan y lo sabes), le pediríamos si le apetecía grabarnos en cal Pau, el estudio de Fermín de Biscuit en Vilafranca. Como ves, todo quedaba en casa. Así que, para que la familia estuviese casi al completo, Mau se apuntó al lío.



La idea era grabar 15 temas en 5 días encerrándonos en el estudio y durmiendo en la casa de al lado. Este concepto para que no nos sonara muy gran hermano de locos, lo llamamos: irnos de colonias del rock, la verdad, Aïda, no sé qué concepto suena peor, pero a nosotros parecía que llamándolo así nos hacía más ilusión.



El jueves por la tarde quedamos para hacer la compra para estos días, pero sobre todo para comprar cerveza para Joan, que era lo que nos había pedido a cambio. “Nunca hay suficiente cerveza en el campo” y eso es muy cierto y comprobado. Quedamos para el viernes prontito por la mañana a recoger instrumentos y cacharritos, es increíble lo cargados que podemos ir haciendo pop fácil... ¡Cuándo nos dé por tener instrumentos de viento, percusiones y demás pijadas que apetecen probar (no te preocupes Aïda que ukeleles por encima de mi cadáver) no sé qué será del coche de Esther!



Después de un viaje largo, demasiado turístico y con muchas curvas gracias a seguir al maestro Colomo por la carretera comarcal, llegamos al paraíso.Y sí, llamo paraíso a Cal Pau porque lo es, por lo menos para nosotros. Nada más llegar, tres perros maravillosos que no paran te reciben y cuando levantas la vista ves el espectacular paisaje con yeguas y caballos y dos preciosas masías que contemplan la naturaleza. Qué bucólica me he puesto amiga, pero es que si este lugar no te hace querer vivir en el campo entonces llegan Fermín y Carmen y te lo propones de verdad. Nosotros nos quedábamos en la primera casa nada más entrar, un lugar acogedor y cómodo que te conectaba directamente al estudio de grabación. Yo nunca había tenido la oportunidad de grabar así, el primer disco lo grabamos en el local y el segundo fue en Caballo Grande en Barcelona y aunque las voces del primero fueron con Santi en Sant Feliu y fue increíble la experiencia de salir de la ciudad, no se desconecta tanto como levantarse y ver a las yeguas pastar, los pajaritos cantar y notar el frío del campo por la mañana. Impagable



El viernes, fue el día de montaje y aún así pudimos grabar 3 temas, nos vinimos arriba un poco aunque en el fondo ya veíamos que nuestro sueño de grabar 15 temas en 5 días era cada vez un poquito más inalcanzable. El modo de trabajo era grabar en directo, luego dobles guitarras, voces, percusiones, etc... Cada día. La idea era no agobiarnos con grabar por separado todo y luego tener solo 17 horas para las voces de Esther y que no pudiera hablar en 3 años. La queremos mucho y 15 canciones son muchas canciones para un día. Además, Aïda, ya sabes lo que nos gusta cantar a todos, un corito armónico nos gusta más que un redoble de Keith Moon, así que intentamos grabar la música por la mañana y las voces por la tarde.



Mau llegó el viernes directamente al estudio con sus alimentos de "poriespán" y zumos verdes recién exprimidos que rápidamente se vieron relegados a nuestra compra familiar de pan de molde blanco y mantequilla regada con cerveza. Juro que intenté unirnos con infusiones de jengibre, miel y limón (nos hicimos una casi todos el primer día) pero es que había galletas, magdalenas de yogur, ganchitos, patatas... Ha sido muy difícil ser sana, jeje.



Esa noche Mau tocaba y se fue por la tarde para hacer la prueba, volvería esa noche, así que después de estar grabando con Joan hasta tarde decidimos irnos a cenar y subir al salón a hacer familia. Vimos un documental, sobre la fascinante vida de los perros, no te lo he comentado pero Milo, el perro de Esther y Jordi, vino con nosotros a pasar los días en el campo, así que supongo que Colomo pensó que sería una mejor manera de entenderle. Sacamos en claro que: los perros detectan si tienes cáncer (sí amiga, nosotras tenemos gato, ¡qué va a ser de nuestra salud!); que beben de una manera muy rara; que notan las presencias espirituales y que evolucionalmente se han vuelto domesticables para agradarnos y vivir con nosotros. Nunca los había visto así y me fui durmiendo con el rum rum del documental en la misma habitación con Esther y Milo. Pensé, ¡estaremos súper protegidas!, hasta que a las 3 de la mañana se puso a ladrar muy enfadado. Esther me decía, eso no lo ha hecho nunca y claro, como si hubiera visto una peli de miedo la noche anterior, yo sólo podía pensar: “tía, o aquí hay un espíritu o tienes cáncer, Verónica, chiqui, de todas maneras, estás jodida” pero resulta que Mau acababa de llegar a casa (esto no lo supimos hasta el desayuno) y yo no dramatizo nunca con los documentales de miedo sobre perros se ve... El sábado por la mañana después de ir a saludar a las yeguas, y un desayunaco continental tranquilizador nos metimos a grabar otras 5 canciones, se alargó un poquito porque bueno, era sábado y bebimos más de lo normal, nada grave a eso de la 1 todos en la cama, fue un día fructífero.



Al día siguiente, ya era domingo y teníamos visita. El sábado por la tarde Joan tuvo que irse a tocar a Vidreres y volvió al mediodía con Inés y con Jordi (el chico este de Gent Normal, ¿sabes? Jijiji) Fermín decidió hacer barbacoa y comimos a las 5 de la tarde que ya nos vino bien para poder acabar cosas pero la sobremesa fue divertida y tan dura... Bueno, más bien, volver al estudio fue lo duro. Estómago lleno y las ganas de siesta podían con nosotros. Menos mal que estaba Inés y decidimos luchar contra la desidia con bailes en una silla con ruedas. Tampoco íbamos a levantarnos, más vale no forzar en estos casos, ya sabes. Yo creo que aquí fue el comienzo del desquicie y lo que más nos gusta, grabar vídeos y hacer cachondeo, aquí comenzó de verdad la GRABACIÓN (chán, chaaaaán) y para estar seguros de que ya había empezado de verdad, Inés se marcó unos coros que te dejan con el corazón empapado y la boquita en pucheros maravillosos.



El lunes llegó casi sin avisar y con él vino Guille dedos de oro, alias gorgoritos imposibles. Grabó casi todos los temas en una tarde y una mañana sin casi haberlos escuchado... Alucino con nuestros amigos los genios, nunca dejan de sorprenderme, tendrían que estar expuestos en museos. El lunes fue laaaaargo y se juntó con el martes de madrugada durante la cena. Una cena surrealista a la que acudimos todos menos Jordi porque tenía que trabajar ese lunes, la verdad una pena porque tuvo que soportar nuestros vídeos desafinados y otros de carácter coral de cumpleaños feliz y obras de arte abstractas con su nombre en una mesa de migas. Desde aquí, lo siento Jordi, espero que el martes por la noche lo pudieras celebrar de verdad sin muchos locos, sólo los justos y con mucho amor.



El martes fue corto, entre grabar guitarras, algún bajo, comer y recoger sólo nos dio tiempo a que Inés nos liara a hacer un videoclip de superestrellas con una aplicación para el iPad, osea, quiero decir, hicimos arte con una gran directora. El videoclip se graba por partes como si fuera algo profesional con una canción que eliges de una lista de reproducción. Mau pidió Daft Punk y allí que nos pusimos a hacer lo que nos pedía la señorita Martínez de Albornoz. La propia aplicación pone efectos de colores o aguas en la imagen y te lo mezcla. Es decir, una maravilla, si hubiera tenido esto con 14 años... ¡Qué miedo! ¿Te imaginas? No sé qué seríamos ahora, Aïda... Al volver al estudio después de grabar cuán obra maestra lo pusimos en repeat en silencio mientras Carloto le daba a una guitarra encima de uno de los temas y cuál es nuestra sorpresa. que cuadraba... "Coge el móvil Esther, graba el iPad, ya tenemos videoclip, ¡llama a la Castanya!” Bueno, ya lo verás, te lo mando adjunto, y sí, Carloto se ha dejado bigote...



Grabar con Mau y Colomo como productores ha sido de las mejores experiencias que hemos vivido. Ya sabes que son dos amigos de la infancia que se conocen mucho. Las bromas han sido continuas y son unos pájaros como nosotros, nos llevamos bien y eso creo que se notará en el disco. Ha dado mucho de sí esta grabación, 5 días y 15 canciones para el tercer disco pero sobre todo nos ha dado muchas risas, alegrías mezcladas con frustraciones y quitarnos pesos de encima regadas con amigos genios que se unen a un bombardeo, y ellos son realmente por lo que hacemos esto.









Verónica Alonso (estilista de profesión y baterista de vocación en Me and the Bees) @lomismoescierto

Fotografia de portada: Eduard J. Montoya 
Text: Verónica Alonso 
Correcció: Pol Camprubí