19 d’oct. 2015

LLEGIR I ESCRIURE: CÓMO SE HACE UNA CHICA (de CAITLIN MORAN)

Cómo se hace una chica
Caitlin Moran
Any: 2015
Editorial: Anagrama

Caitlin Moran insiste en que Cómo se hace una chica, la continuación de Cómo ser mujer, no es un libro autobiográfico sino pura literatura. Sin embargo, no consigue engañar. Esta es su biografía y la de muchas otras chicas. Es la historia de la vida de mis amigas. De la mía misma.

Cómo se hace una chica es la crónica de la construcción de la personalidad, de la imagen que quieres proyectar, de lo que quieres que piensen de ti y de lo que eres, que no siempre es lo mismo. Y menos si te encuentras en plena adolescencia, vives en un pueblo más que deprimente, careces de buenos atributos sociales pero te sobran ganas y aspiras a más, a mucho más. Para colmo, no tienes ni la más remota idea de cómo conseguirlo.

A través de Johanna Morrigan y su metamorfosis en Dolly Wilde - lo que vendría a ser una versión muy mejorada de ella misma, la persona que Johanna cree que querría ser –, Moran desgrana, a ritmo trepidante, las mil y una vicisitudes por las que toda niña ha de pasar para ‘hacerse un chica’. Y te partes de la risa con ellas.

He seleccionado algunos de los puntos vitales en torno a los que rota, al igual que el de la mayoría de chicas, el proceso de madurez de Johanna y que hacen de esta novela una biografía de un montón de nosotras.

Escasez de modelos femeninos 
¿En quién te fijas cuando no sabes cómo quieres ser? Una mujer dominaba la Inglaterra en la que vivía Johanna en aquellos años, pero era un monstruo ultraliberal. El otro referente venía importado de los EUA, y era una fresca, una yonki y una mala persona. Era Courtney Love. Definitivamente nos acabamos pareciendo, tanto Johanna como nosotras, mucho más a la grunge. Aunque por aquel entonces nosotras no lo sabíamos, también íbamos a ser unas frescas, unas yonkis y unas malas personas. Nos estábamos haciendo chicas libres. 

Precariedad económica 
Crecer en la precariedad es duro. Compartir junto a los padres la angustia de una situación, digamos, no excesivamente boyante, imprime carácter. En el momento en que quieres ponerle remedio, las cosas toman una velocidad máxima, todo se acelera. Te estás haciendo una chica trabajadora, consciente de lo que cuesta la vida. 

Sexo con uno mismo 
Todas sabíamos que los chicos, llegados a una edad, se hacen pajas. Nosotras no, claro. Sin embargo, Johanna se masturba, sin tapujos ni miramientos. Y no se siente culpable, no. Lo hace como desahogo. O porque da gustito. El caso es que lo hace. Tal y como lo hacíamos y lo hacemos nosotras. Nos estábamos haciendo chicas sexuales. 

Sexo con los demás 
Fua. Follar, qué será eso. Debe ser la bomba, todo el mundo habla de ello. Luego follas y se convierte en algo normal. No pasa nada, no es raro, al contrario, está muy bien. Y pasa a ser una cosa mucho más natural. Ya eres una chica sexualmente activa para con lo demás. 

Los problemas derivados del sexo con los demás 
La cistitis duele. Más si ha sido provocada por mantener sexo con los demás pero, como siempre pasa, crees que debes mantenerlo en secreto. La cistitis, como casi todos los ‘problemas’ derivados del sexo femenino –inclúyase incluso la regla como uno de los ‘problemas’ entre comillas – es tabú. Ya eres una chica con secretos de chica. O no, eso dependerá ti.

Encontrar una manera de ganarte la vida que te guste 
¿En serio te van a pagar por escribir de música? ¿De lo que más me gusta en el mundo?

Escoger el bando de los cínicos o buscar una alternativa
“Porque todavía estoy aprendiendo a andar y a hablar, y es mil veces más fácil ser cínico y empuñar una espada que ser generoso y plantarse ahí con un globo en una mano y una tarta de cumpleaños en la otra, con un potencial infinito de quedar como un estúpido”. Todas hemos pasado por una etapa beligerante en la que nos relacionábamos no con la gente sino contra ella. Es decisión propia qué camino seguir, pero ya te has convertido en una chica social.

Además de poner sobre la mesa estos temas y decenas de situaciones y dilemas morales más, Caitlin Moran hace un uso del humor y la ironía a un ritmo tan trepidante que no explica, bombardea. Exactamente el ritmo al que latía nuestro corazón cuando teníamos la edad de Johanna.


Fotografia de portada: Arxiu 
Text: Tamara G. Cascales 
Correcció: Pendent