21 d’abr. 2015

CÒMICS PER SANT JORDI (per VÍCTOR PARKAS)


“El amor es eso, ¿no? Que te regalen cómics. El resto es todo una mierda, ni flores, ni libros: por mí se lo pueden meter todo por el culo. Pero que me regalen Maus
Candela Peña, Princesas

Sant Jordi, hasta dónde sé, va de poner las cosas fáciles: tenéis una lonja quilométrica de libros de Colón hasta Passeig de Gràcia y vais a ver la cara de Christian Gálvez más veces de las que habéis visto la de vuestros padres en lo que va de año. Os propongo lo contrario. Os propongo que vayáis a unos lugares que ese día estarán vacíos y dónde os atenderá gente con dificultades respiratorias. Dios los bendiga a ellos y a las tiendas especializadas en cómics.

Desde Gent Normal me pidieron una lista de tebeos coincidiendo con la muerte del dragón y me marqué líneas rojas para elaborarla: he llorado con el número 55 de La Cosa del Pantano, pero mis recomendaciones serán historias puramente autoconclusivas; no iba a poner novedades a no ser que éstas me volasen la cabeza y fuesen, de nuevo, historias con principio y final; todos sabemos lo buenos que son y lo muchos que nos gustan Alan Moore, Daniel Clowes y Charles Burns, así que, ¿para qué ahondar más en ello?

Apagad los móviles y separad las mesas. Empezamos.

MONDO LIRONDO RETURNS de La Penya
Aquí me estoy tirando a la piscina sin manguitos: aún no he leído Mondo Lirondo Returns, pero descubrir el Mondo Lirondo original fue lo mejor que me pasó durante la adolescencia fuera de un lavabo. Ahora la editorial ¡Caramba! reedita el clásico de La Penya y, a la vez, un cómic completamente nuevo de este colectivo formado en su día por unos estudiantes de Bellas Artes que respondían al nombre de J.M. Álvarez, Ismael Ferrer, Álex Fito y Albert Montenys.

En la serie original, sus autores nos presentaban un mundo habitado por animales parlantes, rocas con tendencias depresivas y limones homosexuales, todos ellos envueltos bien en fugas de prisión, asesinatos o sectas religiosas conducidas por moscas. Mondo Lirondo era como si Walt Disney adaptase Twin Peaks y lo pasara por el filtro de humor practicado por Faemino y Cansado. Es más, las referencias fílmicas plasmadas en el cómic iban de El Cabo de Miedo a Asesinos Natos o ¡Alto! O mi madre dispara… ¿Os he dicho ya que el interés amoroso de la piedra es un enchufe de corriente eléctrica? Si Mondo Lirondo Returns es sólo la mitad de bueno que su predecesor, ya será el mejor cómic nacional que se publique este año.



BUEN TIEMPO de Joe Matt
La persona que somos a los diez años es la que somos toda la vida. Y Joe Matt no es una excepción. Puede que lo conozcáis por Peepshow, una de las obras cumbre del cómic alternativo autobiográfico de los años noventa. En ellas, Matt se retrata a sí mismo como un pajillero mezquino, un dependiente emocional movido únicamente por su propio interés; un cabrón desleal e inseguro. En Buen Tiempo, protagonizado por él siendo niño, se retrata del mismo modo.

Buen Tiempo es un relato que provoca ternura y culpabilidad a partes iguales. Centrado en un fin de semana durante sus vacaciones de verano, el infante Joe Matt pasea por su ciudad suburbana en bicicleta, deteniéndose ya sea para hacerle la vida imposible a su gato o para ser grosero con su abuela porque los cómics que le acaba de regalar no están en un estado óptimo. Especulando vilmente con los tebeos que compra y vende, escondiendo la biografía de Charles Manson Helter Skelter de los ojos de su progenitora o rompiendo a llorar cuando los abusones intentan robarle la paga, el Joe Matt de Buen Tiempo es, por suerte para sus seguidores y para desgracia de la madre a la que dedica la obra, igual de ruin que en el resto de su producción.

VIOLENT CASES de Neil Gaiman y Dave McKean
En las antípodas de Buen Tiempo, pero siguiendo con relatos centrados en la infancia, tenemos Violent Cases. El descaro autoficticio de Matt es sustituido aquí por una delicada historia sobre la memoria y lo voluble de ésta. Violent Cases se construye a través de la voz de un personaje que mira hacia atrás para recordar los días en los que, siendo niño, compartía osteópata con el mismísimo Al Capone.

Violent Cases tiene bates de béisbol destrozando cráneos, brazos en cabestrillo y juegos de sillas; algunas veces incluso todo ello compartiendo página. Más revelador que cualquier ensayo sobre teoría de la imagen, los recuerdos del narrador son cambiantes, manchados de la épica propia de la niñez, sintomáticos de la ausencia paterna pese a que ninguno de sus progenitores abandonase el hogar familiar. Todo el cómic tiene esa atmósfera onírica de la que Gaiman haría más tarde exploitation con su reverenciado Sandman, y parte responsable de ello es Dave McKean, que se encarga del apartado gráfico utilizando gran cantidad de técnicas pictóricas para esta empresa.Violent Cases es la mejor propuesta para celebrar la abolición de la ley seca.



EL ELEGIDO de Mark Millar y Peter Gross
Mark Millar asegura que se su motivación en escribir para las grandes editoriales de Estados Unidos era “joder el sistema americano desde dentro”. Los dividendos que las adaptaciones de Kingsman: Servicio Secreto o Kick-Ass deben haber dado a sus respectivos estudios dicen lo contrario, pero lo que sí es seguro es que no hay productora lo suficientemente valiente en América para producir El Elegido: la historia arranca cuando un adolescente de la época actual descubre que es el hijo de Dios tras sobrevivir a un aparatoso accidente; que tiene doce años y puede obrar milagros. Y que sus padres nunca se llegaron a acostar juntos.

Como dice el protagonista en uno de los sermones pronunciados durante el recreo ante unos compañeros de clase que ahora son sus apóstoles, su historia es El Retorno del Jedi de las sagradas escrituras. El cómic está lleno de momentos maravillosos, como cuando el crío convierte ocho garrafas de agua en vino tinto para saciar las ganas de botellón que tienen sus amigos, o las reiteradas negativas del cura local por reconocerlo como el hijo del altísimo. El Elegido son levántate-y-anda entre calada y calada de porro; el “Jesus of Suburbia” de Green Day hecho cómic. El volantazo final es de los que obligan a uno a santiguarse.



FLEX MENTALLO de Grant Morrison y Frank Quitely
Los alienígenas abdujeron a Grant Morrison en Katmandú porque, según el propio guionista, fue a Katmandú a ser abducido por alienígenas. De esa experiencia nacieron el panfleto anarcolisérgico Los Invisibles, la sci-fi ruinosa de El Asco y el metapop de Flex Mentallo. La pareja de escoceses que luego firmaría incontestables como X-Men: E de Extinción o All Star Superman, proponen en Flex Mentallo ver la destrucción del mundo de fantasía en el que habita el personaje homónimo al título, para ir descubriéndonos página a página a que el Apocalipsis que se cierne sobre él tiene un causante directo: la sobredosis por pastillas de la persona que dibujó a todos esos personajes siendo niño.

Mención especial a la alucinada mockintroduction que sirve de avanzadilla al cómic: en ella se da buena cuenta de por qué el editor tenía fijación en los hombres musculosos que peleaban entre sí, los problemas causados por publicar la historia ¿Quién robó el rostro del Presidente? un día después de que la justicia poética hiciese su aparición en Dallas el 22 de Noviembre de 1963, o lo rentable que la Segunda Guerra Mundial era para la industria de los cómics: “¿Quieres hablar de la edad de oro? ¡Yo me arrodillaba cada noche y rezaba para que Hitler viviera eternamente!”.



EL HOMBRE QUE RÍE de Fernando de Felipe
Adaptación más libre incluso de lo que Fernando de Felipe pensaba, pues lo que inspiró al dibujante fue a su vez una adaptación del libro original de Víctor Hugo, El hombre que ríe es la obra más redonda del dibujante de origen zaragozano. Si obviamos que el autor parte de material ajeno para erigir este clásico, El hombre que ríe es el primer y fructífero intento del autor de Museum en obrar como artista completo en una novela gráfica de estructura clásica, pero de fuero interno abiertamente rupturista.

El hombre que ríe –la historia la protagoniza el hijo de un noble que a los diez años de edad fue vendido a un doctor que le deformó el rostro, y ahora es reclamado para contraer matrimonio de conveniencia con una duquesa–es insoportablemente romántico, en el peor sentido del término si tenemos en cuenta que la narración se sitúa a principios del siglo XVIII. Su facilidad para pasar de lo terrorífico a lo libidinoso al girar la página, o sin ni tan siquiera tener que hacerlo, es una muestra de talento angustiante por parte de Fernando de Felipe. Está tan bien escrito y dibujado que al terminarlo no puedes más que quedarte abrazado a él hasta que la sonrisa desaparezca de tu cara, si es que lo hace.



LA TELARAÑA DE SPIDERMAN de VVAA
Las historias fuera de continuidad son el nuevo rock&roll: en éstas, los autores pueden jugar con personajes que arrastran décadas de historia y hacer con ellos lo que buenamente quieran sin que el editor los pase a cuchillo. Este volumen recopila una serie de relatos que orbitan alrededor del hombre araña y que fueron realizados por un grupo de autores cuyo material se aleja bastante al canon impuesto por Marvel: por La telaraña de Spiderman pasaron desde popes del underground como Peter Bagge (Odio) a talentos del cómic para adultos como Peter Milligan (Human Target) o Greg Rucka (Queen&Country).

Este volumen integral es a los cómics de Spiderman lo que Pulp Fiction al cine negro: durante su transcurso nos podemos encontrar desde historias sobre antiguos compañeros de clase de Peter Parker, pasando por la del luchador al que éste venció el día que mataron a tío Ben, o la del bullying que sufre el hijo del villano Rana Saltarina por el hecho de, claro, ser el hijo del villano Rana Saltarina. La telaraña de Spiderman es tu cómic si estás más interesado en conocer lo que aqueja a los guardaespaldas de los enemigos con los que lucha el famoso héroe que en amenazar de muerte por Internet a quien ose cambiarle el traje en su serie regular.



LA PROFESIONAL de Garth Ennis y Amanda Coner
¿Habéis visto Mallrats de Kevin Smith? En un momento del metraje, los protagonistas hablan de que Superman nunca podría tener sexo con Lois Lane porque su corrida sería como un tiro atravesando la espalda de la periodista. Si el lenguaje de la película no os parece lo suficientemente gráfico, que no cunda el pánico: en La Profesional un sosias de Superman, al que la protagonista le está practicando sexo oral, rompe el ala de un avión cuando aparta la cabeza de la chica antes de llegar al orgasmo.

El Ennis más faltón que se recuerda está aquí y va al cuello de todo y de todos. La Profesional sigue a una prostituta a la que se le han otorgado superpoderes y, durante el viaje, Ennis se dedica a lo único que sabe hacer cuando trata con superhéroes: reírse ellos, en especial de La Liga de la Justicia, hasta que se nos caiga la mandíbula a todos. El cómic es ofensivo desde tantos puntos de vista que sólo puedes aplaudir hasta quedarte sin nudillos mientras lees: batallas saldadas con pissing, violaciones múltiples a clientes como venganza por haber maltratado a trabajadoras sexuales, y más palabras malsonantes de lo que podría soportar el ala más abierta del Comics Code.



RED ROCKET 7 de Mike Allred
Que el formato de Red Rocket 7 sea el mismo que el de un LP no es gratuito, ya que en sus distintos capítulos vemos la amistad que el personaje principal de la función mantuvo con los más granados de la historia del rock: de compartir maletero de ranchera con Little Richard, a ser roadie de los Beatles, o estar de cuerpo presente el día en que murió Brian Jones; el día en que Brian, en el cómic y en una realidad más llevadera, acabó muerto en una piscina durante el asalto de unos alienígenas que tenían a Red y sus hermanos en busca y captura.

Red Rocket 7 tiene rayos láser y acordes perdidos. No sólo es una surrealista crónica a la historia de la música popular del pasado siglo, sino que también podría estar en una estantería, por temática y trazo, entre el Flash Gordon de Alex Raymond y Los Eternos de Jack Kirby. Es el cómic más pop –en el sentido intrínseco de la acepción– de un Mike Allred que aún no ha fallado ninguna canasta en los casi treinta años que lleva publicando historietas. La edición de Recerca Editorial se nutre, además, de un entusiasta prólogo escrito por el director Robert Rodríguez y de un CD de The Gear, grupo musical en el que Mike Allred es parte implicada.



MIS PROBLEMAS CON AMENÁBAR de Jordi Costa y Darío Adanti
Los problemas de Jordi Costa o, más concretamente, los que expone en este tebeo con la ayuda de su escudero Adanti, van bastante más allá de los que le pudiese causar el director de Mar Adentro: la radiografía inmisericorde al cine español, sus festivales y los activos de los que se nutren tanto su industria como su crítica, es tan certera y agresiva que casi eclipsa al supuesto villano de Costa en el cómic. Amenábar es en esta historia, más que una persona física, el estandarte de una lacra que el escritor de ¡Vida Mostrenca! define como “simulacro de talento”.

Narrando, uno por uno, todos los encontronazos que el crítico ha tenido con el autor de Los Otros –desde que su ayudante de dirección le llamara “feo” cuando llegó al set de Tesis para cubrir el rodaje, hasta la unanimidad de sus compañeros de profesión a la hora de recibir con aplausos cada nuevo estreno de Amenábar, pasando por un momento de pura mezquindad por parte del director en un cóctel dónde coincidieron–, Mis problemas con Amenábar es un grito en desierto: Costa hace de Coyote y Amenábar, con todo lo que representa, de Correcaminos. Pero, ya sabéis: ocurra lo que ocurra, el mejor siempre será el equipo local. ¡No pasará!



Fotografia de portada: Arxiu
Text: Víctor Parkas
Correcció: Montse V.